Posts Tagged ‘trabajo’

PostHeaderIcon Convivencia de oficina

Hace ya casi 4 meses que convivo con mi novia y obviamente, hay cosas que no son simples. El compartir una cocina, un cuarto, placards, una mesa, ¡un baño! (por suerte tenemos dos, pero uno lo usamos de baulera y la baulera la tenemos vacía, ya lo hablaré con algún profesional) no es fácil.
Tampoco es tan grave como la gente lo hace parecer, para mí son más las risas que las discusiones, al menos por ahora. Hay una variable importantísima en esta ecuación: yo elegí vivir con ella. Este punto es fundamental. Uno elige amigos, pero no vecinos, por ejemplo. Hoy por la mañana me encontré con un cartel cuando salí del ascensor que decía más o menos así

“Ayer dejé un colchón secando en la terraza y cuando lo fui a buscar ya no estaba. El que se lo llevó que se lo quede, pero qué feo dormir en un colchón robado y que feo que esto pase entre vecinos”

Es una lástima no poder elegir quién vive en el edificio de uno, no? Y mucho peor es no poder elegir con quién comparte la oficina! Uno pasa más tiempo en la oficina que en su casa, y tiene que pasar mucho tiempo desarrollando un instinto asesino.
La convivencia no es más que saber respetar.
No hay día que, por ejemplo, no escuche varias veces celulares sonando con ringtones horribles a todo volumen, sobre todo cuando el dueño del teléfono no está! Por favor, el teléfono celular debe acompañar a su dueño a todos lados.
No me digan que nunca les pasó de dejar algo en alguna heladera y que no esté cuando lo van a buscar. Y es entendible que uno se enoje y piense clavarle en el corazón la lata de Coca light al culpable.
También está la gente que grita como si estuvieran perdidos en el Sahara. Los que hablan tan bajito que no se les entiende. Los que no saludan. Los que saludan cada vez que pasan. Los que se hacen que no entienden. Los que realmente no entienden. Los que no quieren entender. Los que piden que entendamos cosas que son imposibles. Las chicas que en verano viven pidiendo apagar el aire acondicionado en lugar de abrigarse. Los que hablan todo el día por teléfono.
Pero convivencia también es tolerancia. Y más allá de esa tolerancia y la falta de respeto que pueda llegar a mostrar cierta gente, también es una muestra de respeto agarrar a un compañero de oficina y pedirle de buena forma que modifique alguna de las actitudes que nos irritan. Y tratemos de trabajar de buen humor a pesar de todo. Buen 2009!

PostHeaderIcon Rompecabezas emprendedores

Puzzle PersonalizadoDios! cómo me gustan las iniciativas, las ideas que se concretan y mucho más, la gente que las empuja. Ese es el caso de Luz Menéndez Behety, que junto con su padre, Carlos, armaron Puzzle Personalizado. Carlos trabaja la madera como hobby desde hace años y Luz, diseñadora gráfica, se encarga del resto. Hoy en día tienen su empresa funcionando y creciendo, la cual nació en 2007 gracias a un rompecabezas que armaron como regalo familiar, y el boca a boca se encargó de darle forma a la empresa. Hoy producen cerca de 500 rompecabezas por mes, de todos los tamaños y también ofrecen otros productos para personalizar a gusto del comprador. Felicitaciones por el emprendimiento y no dejen de innovar y probar ideas. Les deseo el mayor de los éxitos.

PostHeaderIcon Riesgos del Trabajo

El siguiente relato causó furor hace unos años entre la gente que trabajaba en las aseguradoras de riesgos del trabajo. Vale la pena leerlo.
Es la carta de un albañil explicándole a la aseguradora cuáles fueros las razones de sus varias lesiones.

Excelentísimos señores,

Me piden en su carta que dé una declaración más detallada, por lo que espero que lo que sigue aclare de una vez sus dudas.
Soy albañil desde hace diez años. El día del accidente estaba trabajando sin ayuda, colocando los ladrillos en una pared del sexto piso de un edificio en construcción en esta ciudad.
Finalizadas mis tareas, verifiqué que habían sobrado aproximadamente 250 Kg. de ladrillos. En vez de cargarlos a mano, hasta la planta baja, decidí colocarlos en un barril y bajarlos con la ayuda de una roldana (polea), que felizmente se hallaba fijada en una viga en el techo del sexto piso.
Bajé hasta la planta baja, até el barril con una soga y con ayuda de la roldana, lo levanté hasta el sexto piso, atando el extremo de la soga en una columna de la planta baja. Luego, subí y cargué los ladrillos en el barril. Volví a la planta baja, desaté la soga, y la agarré con fuerza de modo que los 250 Kg. de ladrillos bajasen suavemente (debo indicar que en mi declaración a la policía, he indicado que mi peso corporal es de 80 Kg.).
Sorpresivamente, mis pies se separaron del suelo y comencé a ascender rápidamente arrastrado por la soga. Debido al susto, perdí mi presencia de espíritu e reflexivamente me aferré más aun a la soga mientras ascendía a gran velocidad.
En las proximidades del tercer piso me encontré con el barril que bajaba a una velocidad aproximadamente similar a la de mi subida y me fue imposible evitar el choque. Creo que allí se me produjo la fractura de cráneo. Continúe subiendo hasta que mis dedos se engancharon dentro de la roldana, lo que provocó la detención de mi subida y también las quebraduras múltiples de los dedos y de la muñeca. A estas alturas (de los acontecimientos), ya había recuperado mi presencia de espíritu, y pese a los dolores, continúe aferrado a la cuerda. Fue en ese instante que el barril chocó contra el piso, su fondo se partió, y todos los ladrillos se desparramaron.
Sin ladrillos, el barril pesaba aproximadamente 25 Kg. Debido a un principio simplísimo comencé a descender rápidamente hacia la planta baja.
Aproximadamente al pasar por el tercer piso me encontré con el barril vacío que subía. En el choque que sobrevino estoy casi seguro se produjeron las fracturas de tobillos y de la nariz. Este choque felizmente disminuyó la velocidad de mi caída, de manera que cuando aterricé sobre la montaña de ladrillos sólo me quebré tres vértebras.
Lamento, sin embargo, informar que, cuando me encontraba caído encima de los ladrillos, con dolores insoportables, sin poder moverme y viendo encima de mí el barril, perdí nuevamente mi presencia de espíritu y solté la soga. Debido a que el barril pesaba más que la cuerda, descendió rápidamente y cayó sobre mis piernas quebrándose mis dos tibias.
Esperando haber aclarado definitivamente las causas y desarrollo de los acontecimientos, me despido atentamente.
Será Justicia.

Buscar
Categorías