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Mamadera de 70
Hace un tiempo hablaba con Mateo sobre su reciente experiencia de haber sido padre. Él y Daniela, hace cuatro meses tuvieron una beba divina que se llama Isabella. Mateo siempre cuenta anécdotas muy divertidas sobre estos temas “bebísticos”, que van más allá del tema común de cambiar pañales, los llantos y las horas de sueño perdidas.
Quizás no sea objetivo y esté algo sensible por haber vivido el embarazo y el nacimiento de Isabella tan de cerca, pero aunque sea algo largo, vale la pena leerlo, se los recomiendo. Gracias primo!

Hablando con mi primazo con respecto a esto de haber sido papá me dijo:
Por que no escribís algo sobre esto y lo publicamos en el blog?
Debo reconocer que su invitación me llenó de honra y orgullo porque soy un gran fanático de su blog
Hace 4 mese fui papá de Isabella. Al día de hoy todavía me cuesta creer lo que me está pasando y no logro dimensionar el amor que siento por mi hija y mi mujer, responsable del otro 50% de esto tan increíble. Quizás por eso que me demore casi 120 días en terminar esto para publicarlo. Quizás quería estar seguro de no sentir nuevas emociones y así de esa forma contar todo sin omitir nada, pero ya me convencí que esto de ser papá es una sensación nueva cada día.
Incomprensión a futuro!
Cada vez que alguien me pregunta cuándo Chu y yo vamos a tener hijos, se me viene toda la responsabilidad de la figura paterna que voy a ser en algún futuro no muy lejano y me imagino situaciones hipotéticas (y patéticas, jaja!) con mis hijos.
No tengo idea cómo voy a ser como padre, pero me parece que hay cosas que son imposibles de evitar. No quiero imaginar la frustración que voy a sentir cuando mis hijos no entiendan las cosas que estoy viviendo ahora antes de que nazcan, y obviamente se las voy a querer contar!
Me la juego a que voy a decir todas estas frases… y mil más!
“sí sí, aunque no lo creas yo viajaba más de 7 horas para ir en avión a Panamá”
“nooooo…. cuando yo tenía tu edad nosotros no sabíamos quién llamaba cuando sonaba el teléfono, ¿de qué caller ID me hablás?”
“es que antes no pasaban los partidos de Boca, los escuchaba en la radio! sí, me los imaginaba, mocoso! qué??? andá a tu cuarto! estás en penitencia y no uses tu MP8 player”
“sí, tu abuelo gastó una fortuna cuando me regaló mi primer computadora, una 286, ¿qué? ¿qué es eso? nada, dale, seguí comiendo”
“yo lo vi jugar a Batistuta! en el mundial de Estados Unidos, él… ahhh, ya te conté mil veces? ok”
“…es que antes los autos no eran bluetooth!”
“qué bueno que vinimos a este museo de autos antiguos… hey! yo tuve uno de esos, me lo compré nuevo! te jurooo!”
“los Playmobil se quedaban quietos, no corrían como ahora… no, tampoco hablaban, eh?”
“tu tía Luli era veterinaria antes de conocer a ese jeque árabe… en serio, llamá a tu prima Khadiha y preguntale”
“a ver… de mi época? y… Bar Rafaeli era muy linda… tu mamá se ponía celosa… shhh! nada amor!!! estamos hablando cosas de hombres!”
Prode
Abril de 1990. Yo tenía 11 años y vivía para el fútbol. Sabía las formaciones de todos los equipos, armaba campeonatos con los Playmobil y me prendía a la radio los domingos a la tarde para escuchar a Boca (era la época en la que todos los equipos jugaban a la misma hora y en la radio iban anunciando los goles de los otros partidos).
Muy de vez en cuando, mi padre me dejaba jugar al prode, algo que me fascinaba. Poner local, empate o visitante en cada uno de los 13 partidos me llevaba mucho tiempo de análisis y era toda una diversión, trataba de ser lo más objetivo posible, obviamente.
Papá me comentaba que había gente que jugaba siempre el mismo “dibujo”, sin importar los resultados y a mí me costaba muchísimo entenderlo.
Ahí estaba yo, analizando la 29° fecha de la temporada 88/89 del fútbol argentino. Boca jugaba contra Newell’s en Rosario. De visitante, Boca venía con una racha de 13 empates (12 consecutivos) y una derrota. Casi sin dudarlo, puse la X en el medio. Empate.
Miraba la tarjeta jugada todo el tiempo, como queriéndome asegurar que no me había equivocado en nada. Los 3 partidos de la División B Nacional se jugaron el sábado y los había acertado. El domingo estaba con la radio prendida desde el mediodía, listo para escuchar los 10 partidos correspondientes a la Primera División.
Mientras se jugaban los partidos, yo iba anotando en un papel cómo eran los resultados hasta el momento.
A falta de 15 minutos para que terminen los partidos, acertaba 8 de los 10 partidos. Uno de los dos que no iban como yo había puesto era Newell’s vs. Boca. Boca ganaba 2 a 0 con goles de Ponce e Itabel y Newell’s había hecho un gol hace poco. Me moría de las ganas de que Boca gane, pero no tenía que hacer fuerza para que Newell’s empate?
A papá lo volvía loco con gritos al estilo de “voy 8 bien”, “casi hace un gol Deportivo Español!”, “Vélez va empatando”. Pero él seguía con sus cosas y yo no entendía cómo se podía mantener al margen de todo esto!
Terminó el partido y un par de goles al final cambiaron algunos resultados. Terminé acertando 9 partidos de 13. Nada mal, pero había estado muy cerca.
En la tarjeta jugada, había marcado con color cuáles habían sido los resultados reales y se la mostré a papá.
“A ver qué pusiste?”, me dijo. Yo, en silencio. Al rato me dijo sorprendido “pusiste que Boca empataba???”. Le dije que sí, y le traté de justificar la decisión.
Me devolvió la tarjeta y me dijo muy serio: “imaginate que no ganes el prode por sólo un partido y que sea por no haber puesto que Boca ganaba. No te lo perdonarías nunca!”
Mierda! eso me quedó grabado para siempre. Fue uno de los primeros consejos de padre que recibía.
A partir de ese momento, cuando jugaba al prode o apostaba algo con algún amigo, siempre, pero siempre, ponía que Boca ganaba y River perdía.
Gracias Pa! Feliz día!