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PostHeaderIcon Hidratacion light

¿Cómo llegué a ser tomador de Coca Light? Es una pregunta que me han hecho muuuchas veces cuando comparto almuerzo o comida con alguien. Ahora no tanto, porque hay varios que se han sumado a la secta. Todo comenzó hace unos 25 años, y lo escribo a pedido del público que escuchó esta historia, a modo de justificativo viril, una y otra vez. Para su mejor comprensión en la línea de tiempo, lo voy a dividir en etapas (¿cuánto va a durar ese efecto Rally Paris Dakar de que cada vez que alguien dice la palabra “etapa” me imagino un flaco andando en moto en el desierto?)
Soda (etapa 0). ¿Por qué etapa cero y no uno? Porque digamos que no tengo muchos recuerdos de esta época de mi vida, pero mi padre tomaba soda, y estaba bueno comer y cada tanto afanarle un vaso. Además, me sentía grande y estaba feliz de tomar con globitos como mi viejo! Ésta, aparentemente, fue una buena etapa.
Gini (etapa 1). Sí, tomaba Gini. Seguramente ustedes también la tomaron y no lo cuentan, eh? Y lo peor es que sólo podía tomar dos vasos por comida. Era una época en la que la Coca estaba carísima y era para cumpleaños, Navidad y Año Nuevo. Exclusivamente. Pero volvamos a la Gini. Sólo dos vasos por comida. “Sacate la sed con agua”, me decía mi madre, a modo de profesional economista ahorrador. Me quedó marcado a fuego, y empecé a valorarlo un montón, aunque me daba algo de bronca en el momento. De todas formas, la Gini no me gustaba. Pero me costaba comer con agua, necesitaba que algo me saque el gusto a comida, aunque sea ese dejo de limón artificial y pegote que tenía la Gini. Creo que es la primera vez que cuento en público que tomé Gini, quizás ya lo esté superando y pueda no hablar de esto, si algún día voy al psicólogo. Dejamos de comprar Gini en casa cuando descubrimos que a veces venía con cosas flotando adentro.
Coca (etapa 2). Dios escuchó mis plegarias. Ahora iba a tomar lo mismo que mi vecino de enfrente, sí, ese turro que tenía el barco pirata de PlayMobil. Ese que tenía el autito a control remoto, pero era chiquito, mucho más chiquito que el casi tamaño natural que me hice de ladrillos cuando mi viejo armó la parrilla. El paraíso había llegado a mi vida. Sólo dos vasos, pero de Coca… era capaz de tomar 3 litros de agua en la comida y dejar los dos vasos de Coca para el postre. Yo debía estar en 5to o 6to grado y ya empezaba a aprovechar esos dos vasos como si fueran oro en polvo. “Juan, no te sirvas tanto que vas a volcar!”, cuando me servía más que el borde (si prueban, fíjense que van a poder servir más líquido del que entra en un vaso, después tenés que hacer sopapa tipo oso-hormiguero, pero sirve, uno gana aproximadamente 5 o 10 cc por vaso, jaja!). Mi hermana, no valoraba esto porque desde que tuvo razón de ser, comía tomando Coca. Yo nací sin auto, ella con. Yo nací sin tele, ella con tele color! No sabía hablar y jugaba con la Atari, y yo antes con una rampa de madera para mis Matchbox. Qué injusticia! No me acuerdo, pero seguro que su cochecito era una Ferrari comparado con el mío (esto también creo que lo superé y ahora la adoro a la pendex). 

Cuando salió la Coca light y mi madre y mi hermana se hicieron adictas. Yo seguí con Coca normal, hasta que la botella de un litro y medio, al tercer día de abierta ya no tenía gas y era un asco. Era raro que coma todos los días en mi casa, por lo que le dije a mi madre que no compre más coca normal, que no valía la pena si era para mí solo. Me sentí útil.
Agua (etapa 3). “Pufff… ¿alguien probó la Coca light? es horrible, te deja un gusto a edulcorante pegote cuando terminás el trago, horrible, imposible que esto funcione…”. Soy todo un visionario, eh? Pero bueno, tanto me insistieron con la onda light, con cuidarse y yo que todavía no estaba de novio, dije “sí, vamos a cuidarnos!”. Tomemos agua! Ojo, no cualquier agua, porque no me gustan las muy saladas, prefiero Eco de los Andes. Y haciéndome el sano, no duré ni dos semanas. Vamos a tomar jugo, eso debe ser lo mío!
Clight (etapa 4). Estaba feliz contándole a todo el mundo que tomaba jugo. “Sí, el Clight de pera es lo más! probá el de Kiwi y Melón…”. Muy rico, realmente. Después de un mes no los aguantaba más y aprendí que para mí, el jugo es cada tanto. Además, no me pega con muchas comidas. Asado con Clight de pera? Sí, lo he hecho. Pero bueno, ahí empecé a tomar vasos de Coca light cada vez más seguido y el gusto a pegote era como ese dolor de una llaga en la lengua, que aunque joda, el espíritu masoquista te pide más y más. Y me terminé acostumbrando.
Coca light (etapa 5 y actual). Qué rica es la Coca light. A veces pruebo la Coca normal y se me quedan todos los dientes pegados “criunch criunch”. Pasame un cepillo de dientes que me muero! ojo, me saco la sed con agua o con licuados de fruta y como tomando Coca light. Y la Coca light está aumentando muchísimo. Sí, creo que prefiero no cambiar el auto y seguir tomando Coca light.