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PostHeaderIcon Cortocircuito

Alguna veces pasan cosas raras y uno hace cortocircuito (no me refiero al cortocircuito eléctrico sino al neuronal y/o cerebral). Es un momento determinado en el que una de tus neuronas se abstrae del mundo y te pregunta “cómo llegamos a esto?”.
A mí me pasó hace unas semanas en la luna de miel que pasé con mi mujer (y sí… no voy a ir con Rodrigo Palacio) en Aruba. Es una isla increíble que te vuelve loco con el idioma. Hablan papiamento, un idioma que tiene mezcla de portugués, inglés, holandés, francés y principalmente, español.
Les pongo algunos ejemplos de traducción al español:

Mi tin hamber: Yo tengo hambre
Bin aki: Ven aquí
Ban sigui : Continuemos, sigamos
Ban come: Vamos a comer, comamos
Awa: Agua
Pica: Pimienta 

Pero bueno, no quiero distraerme y tampoco sé cómo se dice cortocircuito en Papiamento, así que sigo con la historia.
En el hotel teníamos pocos canales, de los cuales tres eran locales (en papiamento) y el resto, principalmente de Estados Unidos. Había un solo canal de deportes, ESPN, que transmitía su señal también de Estados Unidos y mi preocupación era encontrar algún lugar para ver a Boca el jueves por la noche, que jugaba contra Guaraní de Paraguay (esta es la parte en la que todos van a decir “mirá vos, qué egoísmo! el tipo se va de luna de miel y quiere ver a Boca!”)
Uno de los primeros días habíamos visto en una revista de información turística que en Hooters daban “todos los eventos deportivos”, así que el miércoles fuimos a preguntar. Ante la respuesta afirmativa, la promesa de ir al día siguiente y el cálculo de horario del partido (partido a las 21.30 de Buenos Aires, entonces son las 19.30 en Panamá, que son las 20.30 de Aruba -sí, hice un paso de más, lo admito-), traté de no ilusionarme demasiado.
El jueves llegamos a Hooters y nos recibió Karen, una colombiana, que parecía la líder de las mozas. En todas las teles estaban viendo un partido de fútbol americano y nosotros teníamos una tele al costado donde nos pusieron el partido de la Copa Libertadores. Nos sentamos allí y vino a tomar el pedido otra de las mozas, oriunda de Aruba (Chu se encargaría de preguntarle luego).
Mi emoción fue enorme cuando vi que iban a jugar Riquelme, Palacio y Palermo, el partido se puso 2-0 y al final del primer tiempo, Guaraní descontó. 2-1. Llegó el entretiempo y Chu se estaba ahogando en aburrimiento. Habíamos terminado de comer y ya quedaba poca gente en el restaurante. En el entretiempo Chu había visto unos aros de hula hula que estaban cerca de la entrada y una vez que empezó la segunda mitad del partido me dijo “voy a ver si me sale, hace mil que no lo hago, siempre me salió”. Realmente no le di mucha bola y seguí prestando atención al partido.
Yo cada tanto miraba para ver si seguía y ver cómo le estaba saliendo, hasta que en una de esas miradas veo que dos de las mozas que estaban limpiando mesas se ponen a hablar con ella y una le dijo “dejame que te muestre”.
Y se produjo el cortocircuito. Fue mucha información de golpe. En Aruba, de luna de miel, mi mujer haciendo el hula hula con dos mozas ¡de Hooters! y yo preocupado por la Copa Libertadores. Se despertó mi neurona 12458, rompió el vidrio de emergencias y me pegó con el martillito en el hipotálamo. Cortocircuito neuronal. Nos fuimos a caminar por una feria hippie que había cerca y volvimos al hotel previo regreso a Hooters para haber cómo había terminado Boca.
Gracias amor, no me lo voy a olvidar nunca: 3-1 con goles de Palermo, Palacio y Riquelme, de penal.

PostHeaderIcon Levantes en Tren

Esta anécdota no es tan graciosa ni divertida, pero es la más importante de todas!

Sí, guardé el boleto de ese viaje! (se lo voy a mostrar a mis nietos mientras les cuento la historia)

Lunes 24 de julio de 2006. Ya era de noche cuando llegué a Retiro. Me dirigí al andén y empecé a caminar hacia el primer vagón. Mientras, iba mirando el tren para ver si encontraba a algún conocido. En el furgón vi una chica rubia que me mató de sólo mirarla, lo juro.
Obviamente subí y me planté al lado, mientras trataba de leer el diario gratuito que me habían entregado en la terminal, sin dejar de mirarla. Ella estaba con una amiga y hablaban de cosas que ni me acuerdo. Todavía el tren estaba en la terminal. Mientras tanto, mis neuronas estaban dedicadas 110% a encontrar alguna forma de decirle algo y cada vez que imaginaba alguna opción viable, el estómago se me retorcía.
De repente, su amiga exclamó en voz baja un “la p.. madre, te podés callar?!” haciendo referencia a un músico que tocaba una quena o un charango (los peritos aún no decidieron qué instrumento era) para luego pasar la gorra y pedir unas monedas. Me llamó la atención, no voy a mentir, pero no iba a permitir que mis neuronas se distrajeran.
El músico terminó el tema y no tuvo mejor idea que empezar otro! Y ahí sí, pareció que la amiga de mi target morocha se lo quería comer crudo y siguió diciendo de todo, como si estuviera orando a Alá para que el creativo deje de tocar. No lo pude creer y bajé el diario para verla. Ella se dio cuenta que había escuchado y me dijo “uy, perdon!”. “No te preocupes, a mí tampoco me gusta” le contesté.

Y aproveché para hablarle a la rubia, que tenía un ipod en su mano y le dije “y vos no sé por qué no te ponés eso, jeje!”. Su respuesta fue una sonrisa obligada e incómoda. Yo pensé “ok, no se te ocurrió nada mejor para decir?”. Hubo un silencio de segundos que parecieron horas y le pregunté directamente “alguna vez te invitaron a salir en el tren?”.
Ella no podía creer lo que había escuchado y me contestó “ehh.. no, la verdad que no”. ”Bueno, entonces un día podríamos ir a tomar algo, no?”. Ella me empezó a contar que estaba saliendo con alguien, que estaban terminando y que no sabía. Retomé el ataque y le dije “esta es una muy buena oportunidad para terminar entonces” y su amiga le dice “sí, es una buena oportunidad” asintiendo con la cabeza, jajaja!

El tren seguía y su amiga, Tiara (usemos nombres ficticios para evitar reconocer a los actores), se bajó en Olivos. Yo seguí hablando con ella hasta que se bajó en San Isidro.

Le dije de salir muchas, muchas veces pero siempre me decía que no. Nos terminamos haciendo amigos (qué otra opción me quedaba?). Hablábamos cada tanto y salíamos con otras personas.

En septiembre de 2007, más de un año después de habernos conocido, empezamos a salir, nos pusimos de novios y el 28 de marzo de 2009 nos vamos a casar. Menos mal que guardé el boleto, jaja!

Chu, te amo.