PostHeaderIcon Pobre pibe

Subí al tren y me obligué a intentar disfrutar del viaje a Buenos Aires. Por supuesto, compré el Olé y empecé a leer.

Sentada a mi lado, viajaba una mujer de unos 30 años, que venía hablando con su marido, que estaba parado al lado suyo. Por su edad y por el brillo de sus anillos, no parecían casados hace mucho. Venían hablando de cualquier cosa, como suele hacer cualquier matrimonio cuando viaja en tren cada mañana cuando ambos se dirigen a sus trabajos.

Evidentemente él se bajaba antes, porque le dio un beso en la boca, le dijo “después hablamos, dale?” y se fue hacia caminando por el pasillo. El tren frenó, abrió sus puertas y él bajó. En cuanto arrancó nuevamente, ella agarró su celular y escribió un mensaje:

Hola! tas?

y se lo mandó a un número que no tenía guardado en el teléfono, sino que lo escribió y en cuanto lo mandó, lo borró.

La respuesta fue casi inmediata…

sipi

y ella marcó el número (hace cuánto que no veía a alguien marcar un número de memoria en un celular) y se pusieron a hablar de cuándo se verían, si iban a encontrarse para almorzar y le preguntaba cómo andaba, si estaba todo bien y otras cosas que ni escuché. Todo en un tono muy divertido, entre risas.

Cada matrimonio es un mundo, y como cada mundo, uno no tiene idea lo que pasa y por qué pasa, ni quiénes son realmente y qué hacen… pero no pude evitar quedarme pensando en el marido…

pobre pibe! :-(

3 Responses to “Pobre pibe”

Leave a Reply

Buscar
Categorías