Archive for July, 2009
Goofy corriendo

Esta foto la tomé el 26 de enero de este año y me trajo más problemas que satisfacciones. De hecho, yo pensaba que era una persona normal (ja!) hasta que empecé a contar lo que veía en esta foto y les aseguro que no tiene nada que ver con esos libros de figuras 3D que aparecían cuando uno desenfocaba la vista (5 minutos desenfocando para ver la imagen y después no podías ni caminar de lo mareado que estabas).
Ahora sí… esto ya es una cuestión de orgullo personal!!!
¿alguien más ve a Goofy corriendo?
Diario de un padre uruguayo
Cuando el Mono me pidió que escribiera una nota en su blog, la primer idea que surgió en mi mente fue explayarme de los temas que más preocupan a los internautas de la región, como la muerte de Michael Jackson, la gripe A, los juegos online, Taringa! (y su versión porno, Poringa!), las elecciones en argentina y uruguay, cómo se definió la Copa Libertadores, qué dice el diario Clarín o El País, Casi Ángeles, el lanzamiento de la nueva Harry Potter, y de esta manera atraer más lectrores a su página que por cierto es entretenida sin necesariamente hablar de todo eso.
Pero si escribía sobre eso, era el post fácil, a pesar de no ser ningún erudito en alguno de esos temas.
Así que me pareció mejor hablar de algo que me preocupa más a mi, y el resto del mundo que se maneje.
El centro de mi vida pasa fundamentalemente por mis hijas, que puedo decir con total objetividad y sin falsa modestia que son dos seres fuera de serie. De ellas es que hablaba la Biblia cuando decía a “imagen y semejanza de Dios”. Así que mis babies tenían que estar en la nota.
Y además, la idea de escirbir acá surgió luego de un comentario que hice en Facebook sobre la etapa en la que está entrando mi hija mayor, con su ¿tierna? edad de 13 años (listo, con Facebook quedan puestas las principales claves de búsqueda según Google Insights for Search!)
Bueno, les decía. Una amiga preguntaba cómo me estaba manejando con su adolescencia, a lo que mi respuesta fue:
“Tengo una cadena con la que puede llegar perfectamente desde el cuarto a la cocina/baño. Además un rifle 16, y vengo ensayando la cara de malo. Estoy evaluando los tipos de rastreo satelital disponibles. A todo el que pretenda entrar a casa se le pide CV, carnet de buena conducta, referencias personales y análisis de fluidos. Las paredes son de vidrio. Contraté un séquito de eunucos para que la acompañen. Y por las dudas, yo recorro los boliches con la mirada atenta”
Creo que a todos los que somos padres nos preocupan bastante los riesgos a los que están expuestos nuestros hijos, y más si somos padres jóvenes y solos. Yo tengo 32, así que en cualquier momento me empiezo a cruzar con mi hija mayor en los boliches, cosa que es bastante preocupante por un sinfín de razones, entre las que se destacan:
- Ver a esa nena, tan cariñosa que es en casa, vestida para matar en la noche montevideana puede ser una marca que me cueste horas de psicoanálisis.
- Que ella me ande preguntando a qué boliche voy a ir, así va al de la otra punta de la ciudad… o que al verme entrar y raje, no está bueno.
- Si me llego a levantar una mujer en un boliche y después resulta que es amiga de mi hija = más horas de psicólogo. Esta vez no sólo para mi, sino también para mi baby y para la chica en cuestión!
- Sé que voy a tener la necesidad imperiosa de proteger a mi “nena” de tipos como… ejem, bueno, mmm, de tipos como yo!
- Y la peor de todas: no quisiera tener que pensar si es a esos tipos que deberíamos cuidar de mi hija!
No puedo decir que sea un experto nochero. Me casé a los 19 años, llevaba 3 de novio, y hace apenas 2 años y medio que “volví a las canchas”, después de 11 de casado. Pero sí soy bicho social (mis casi 800 contactos en facebook no me dejan mentir), salgo bastante y en diferentes ámbitos (me prendo a cualquiera). Y convengamos que esta ciudad es un pañuelo: ves determinadas caritas y ya sabés por donde viene la mano.
Aún cuando estaba casado, salía bastante con un grupete de amigos con los que nos juntamos hace nada más que 14 años.
Eso hace que me haya formado una opinión de lo que hay para ofrecer. Y la realidad es que hay gente muy divertida ahí afuera, pero hay muchos que más vale perderlos que encontralos.
Y esto no es un tema puramente de género. No sólo los hombres tienen al vampiro interno a flor de piel. Hubieron un par de mujeres que a MI, al Alfa Macho Uruguayo, al que es a prueba de balas, al que se las sabe TODAS (sí, todas), al Superman (pero con calzoncillos del lado de adentro del pantalón y no como el boludo de Clark Kent…) me dejaron de culo pa’rriba. Atrás de toda esa imagen de angel joven, jovial, divertido y atractivo (o sea, un camión con acoplado), me enconté con aves rapaces de gran experiencia en cómo desarmar hombres dejando huellas profundas, al mejor estilo viuda negra. Chicas que, a pesar de ser muy interesantes en cierta manera (sobretodo en la cama!), no quiero que mis hijas se les parezcan. Tampoco quiero que sean angelitos que venga cualquier buitre y se las coma crudas sin previo aviso. También me encontré con varias de ese tipo, ese tipo de chica que hasta te da lástima lo boludas que son.
Como en todo, los extremos son malos.
Y por más que yo haga todas las elucubraciones de cómo hago para que tengan el mejor pasar posible, cómo invento la burbuja protectora que además sea fashion… siempre van a pasar cosas que den vuelta los planes, o que demuestren que mis planes no eran tan buenos. Shit happens. Pero también la realidad puede superar a los sueños.
Y sobretodo, seamos realistas! El día que un “nene” le cante amor sólo para tratar de empomarla, o el día que una amiguita le ofrezca merca en el baño, o el que venga el noviete diciendo “vas a ver que no te va a doler nada”, o esa noche que se le declare uno que realmente esté enamorado pero sea un desequilibrado social (sólo por poner ejemplos de posibiles jornadas bizarras causadas por la fauna y flora autóctona), ese día, ese mismisimo día, el único dato cierto es que YO, Papi, Papito, NO voy a estar presente. No puedo hacer nada. Face it.
Así que opté por no complicarme tanto, y simplemente ‘ser’. Conversar mucho y de todos los temas, predicar con el ejemplo (traducción: ocultarle los ‘malos ejemplos’ de papi), darle herramientas para que no desconfíe de todo el mundo ni confíe en cualquiera, y sobretodo, que sepa que se puede vivir a full la vida sin tener que meterse en una secta suicida u otro quilombo extremo similar.
Yo sólo le puedo dar las herramientas para que se maneje, pero en la hora de la verdad va a hacer lo que mierda quiera, o lo que mierda pueda, o lo que mierda le salga. Y si de todo eso sale mierda, yo sólo puedo servirle de hombro. Y las herramientas que haya agarrado de mi o de la vida, las podrá usar como le parezca
No va a ser la primera persona en romper la punta de un cuchillo por querer usarla como destornillador.
Lástima que la idea de atarla con una cadena a la pata de la cama es insostenible en el tiempo (y seguro que hasta marcho en cana).
Francisco Vidiella, desde Montevideo, en exclusiva para monosg.
Kiwi y Melón
No estoy con muchas ganas de cocinar últimamente… (últimamente = lunes y martes)

El lunes a la noche no quería comer pastas, ni cocinar nada con pollo o carne, hasta que me decidí y fui a preparar un café con leche! Mientras mojaba las medialunas en el café con leche, miraba tele con cara de feliz cumpleaños ![]()
buena decisión!
El martes a la noche, la misma historia, pero con distinto final: galletitas saladas con paté de atún y licuado de kiwi y melón. Otro golazo: 2 in a row!
Y como no soy egoísta, les paso la receta del licuado, que seguramente causará sensación el próximo verano!
Licuado de Kiwi y Melón
- Ingredientes: kiwis (4), melón (0,5), hielos (6), licuadora (1), azúcar (a gusto)
- Cortar los kiwis por la mitad y con cuchara quitar la cáscara (o el contenido, según el punto de vista), y asegurarse de meter el contenido en la licuadora.
- Tomar el medio melón (no muy grande, no recomiendo más de 16-17 cm de diamétro) y sacar con la misma cuchara (para qué ensuciar más?) pedazos de melón (sí, se desperdicia un poco) y los ponemos en la licuadora. Hay que rascar melón hasta que los pedazos empiecen a salir verdes (estos tírenlos sin dudar!)
- Poner el hielo (también en la licuadora, no?) y el azúcar (directamente de la azucarera, sin cuchara -la que usamos está con restos de fruta y no queremos ensuciar otra-)
- Apretar el 1 en la licuadora, contar hasta 5 y apagarla
- Apretar el 3 y dejar licuando la mezcla hasta que te agote el ruido de la licuadora
- Servir en un balde (yo lo serví en un vaso grande, pero no alcanzó… nunca fui bueno calculando licuados)
- Dejar un comentario en el blog
Un poquito fuerte
Mediodía. 25 de diciembre de 2008. Ya pasaron más de 6 meses de aquel almuerzo.
Se respiraba un ambiente navideño, familiar y agradable. Yo estaba en la casa de los tíos de Chu, con ella, su madre, hermano, primos y mi hermana, que también había sido invitada, ya que mis padres se habían ido de vacaciones.
En un momento de la sobremesa, el tema de conversación pasó a ser, vaya uno a saber por qué, sobre las linternas, la oscuridad, la luz… y ahí, en ese preciso instante, mi neurona 48392 me insistió “contá el chiste de la luz, contá el chiste de la luz!”.
Sin dudarlo, interrumpí la conversación preguntando “ustedes saben que la luz se come, no?”. Claro, todos estaban sorprendidos y me miraron sin entender. El remate iba a ser genial, ya lo podía presentir.
Y seguí diciendo: “Sí, la luz se come. Un amigo me dijo que cuando era chico, escuchó a su papá en el cuarto de la mucama, decirle ‘apagá la luz que te la vas a comer toda’ “
El chiste es bueno. Evidentemente no estuvo bien elegido el tiempo y el espacio en el que fue contado. Quizás tampoco haya sido el target adecuado. Hubo un profundo silencio.
Algunos de los presentes estaban tratando de disimular la risa y los otros se miraban sorprendidos. La neurona responsable desapareció. Mi hermana no lo podía creer, Chu tampoco y su tía, mirando para abajo y acomodándose la servilleta, comentó: “un poquito fuerte para un almuerzo de Navidad, no?”
Me va a costar olvidarme de esto, junto con sus consecuencias:
- En ese almuerzo no hablé más
- Mi neurona 48392 ya no es la encargada de elegir buenos momentos para los chistes
- Nico, mi cuñado, durante tres meses respondía a cada una de mis frases con “un poquito fuerte, no?”
- Chu durante todo el día me consolaba con un “igual te quieren”
Pero siempre se puede aprender algo…
Moraleja: No contar más chistes en Navidad!
Taxista Panameño
Detalles de un Taxista Panameño: 3 banderas panameñas, 1 pin de la bandera panameña, 1 bandera brasileña, Tweety, Bugs Bunny, Silvestre, tres espejos retrovisores, chinita, banderín del Real Madrid C.F., collares, cd de Panamá, celular en el tablero, llavero gancho, gorra, búho, rosario, imagen de la Virgen, limpiaparabrisas tuneado… imposible aburrirse en un viaje de 8 cuadras!