Archive for June, 2009

PostHeaderIcon Benny Solano

Fue un domingo de invierno de 2008 a la tarde. El día era espectacular. Estábamos en el auto, con Chu, yendo por Av. Libertador, hacia Buenos Aires.

De repente lo vi y me llamó la atención. Le dije a Chu que lo mire. Él iba caminando por la vereda, con su campera con los colores de la bandera de su país.

Le insisto a Chu y me doy cuenta que ella está mirando los carteles de la calle.
Tratando de que todavía lo pueda ver, le digo “Chu, por favor, el tipo que está caminando por la vereda!”

Ella se desespera y me dice histérica “no sé, no séeee! no tengo idea quién es Benny Solano!”

Me empiezo a reír y le digo “jajaja! te dije que mires al venezolano!”

PostHeaderIcon Pura violencia

“Mamá, ya estoy a dos cuadras de casa, por favor salí y andá abriendo el garaje así meto el auto rápido!”

De esa forma ganaba segundos cruciales y lograba evitar al tipo de seguridad. Irónico, no? Era buena gente, pero estoy convencido de que le faltaban algunos “jugadores”. Cada vez que volvía de la facultad, el tipo salía corriendo de la garita y me venía a hablar, sobre todo cuando Boca jugaba por la Copa Libertadores algún día de semana por la noche. Me quería dar la primicia de cómo iba el partido, el cual yo, casi siempre, venía escuchando por la radio del auto.

El tema era cuando no quería enterarme de cómo iba el partido. Algunas veces le pedía a mi madre que grabara los partidos para poder verlo recién cuando llegara. Trataba de hacer eso cuando no podía salir temprano de la facultad. Evitaba contacto con el resto de los mortales, iba en el auto con la radio apagada y trataba de bajar rápido al llegar a casa, sin siquiera mirar hacia la esquina, para evitar ver algún gesto que pudiera ser interpreado como un resultado positivo o negativo.

Pero esa noche era especial. El partido era importante y había hecho hasta lo imposible por no enterarme. La adrenalina subía. Estaba llegando a casa con el auto y no quería arriesgarme a que este tipo me arruinara la noche. Decidí que valía la pena tratar de razonar con él. Frené en la esquina y antes de que me vea le dije “por favor no me digas nada!!! no me digas nada que ahora voy a ver el partido y no sé cómo salió!”, me miró y me dijo “está bien… igual no vas a ver ningún gol!”.

Me acuerdo que ni siquiera comí de la violencia que tenía encima. Vi los primeros 20 minutos del partido y me fui a dormir.

PostHeaderIcon Prode

Abril de 1990. Yo tenía 11 años y vivía para el fútbol. Sabía las formaciones de todos los equipos, armaba campeonatos con los Playmobil y me prendía a la radio los domingos a la tarde para escuchar a Boca (era la época en la que todos los equipos jugaban a la misma hora y en la radio iban anunciando los goles de los otros partidos).
Muy de vez en cuando, mi padre me dejaba jugar al prode, algo que me fascinaba. Poner local, empate o visitante en cada uno de los 13 partidos me llevaba mucho tiempo de análisis y era toda una diversión, trataba de ser lo más objetivo posible, obviamente.
Papá me comentaba que había gente que jugaba siempre el mismo “dibujo”, sin importar los resultados y a mí me costaba muchísimo entenderlo.
Ahí estaba yo, analizando la 29° fecha de la temporada 88/89 del fútbol argentino. Boca jugaba contra Newell’s en Rosario. De visitante, Boca venía con una racha de 13 empates (12 consecutivos) y una derrota. Casi sin dudarlo, puse la X en el medio. Empate.
Miraba la tarjeta jugada todo el tiempo, como queriéndome asegurar que no me había equivocado en nada. Los 3 partidos de la División B Nacional se jugaron el sábado y los había acertado. El domingo estaba con la radio prendida desde el mediodía, listo para escuchar los 10 partidos correspondientes a la Primera División.
Mientras se jugaban los partidos, yo iba anotando en un papel cómo eran los resultados hasta el momento.
A falta de 15 minutos para que terminen los partidos, acertaba 8 de los 10 partidos. Uno de los dos que no iban como yo había puesto era Newell’s vs. Boca. Boca ganaba 2 a 0 con goles de Ponce e Itabel y Newell’s había hecho un gol hace poco. Me moría de las ganas de que Boca gane, pero no tenía que hacer fuerza para que Newell’s empate?
A papá lo volvía loco con gritos al estilo de “voy 8 bien”, “casi hace un gol Deportivo Español!”, “Vélez va empatando”. Pero él seguía con sus cosas y yo no entendía cómo se podía mantener al margen de todo esto!
Terminó el partido y un par de goles al final cambiaron algunos resultados. Terminé acertando 9 partidos de 13. Nada mal, pero había estado muy cerca.
En la tarjeta jugada, había marcado con color cuáles habían sido los resultados reales y se la mostré a papá.
“A ver qué pusiste?”, me dijo. Yo, en silencio. Al rato me dijo sorprendido “pusiste que Boca empataba???”. Le dije que sí, y le traté de justificar la decisión.
Me devolvió la tarjeta y me dijo muy serio: “imaginate que no ganes el prode por sólo un partido y que sea por no haber puesto que Boca ganaba. No te lo perdonarías nunca!
Mierda! eso me quedó grabado para siempre. Fue uno de los primeros consejos de padre que recibía.
A partir de ese momento, cuando jugaba al prode o apostaba algo con algún amigo, siempre, pero siempre, ponía que Boca ganaba y River perdía.
Gracias Pa! Feliz día!

PostHeaderIcon El juego de la silla

Para entender completamente este artículo, deberá utilizar la imagen a su derecha como fuente de consulta cada vez así lo considere necesario y siempre recordar que el autor mide 1,96 m. y no le entran las piernas en la mayoría de los asientos del avión. Tenés razón, tampoco en un Fiat 600.

Cuando viajo en avión, es fundamental que consiga algún asiento con espacio extra para las piernas. Por esa razón, siempre trato de hacer el web check-in en cuanto se habilita, 36 horas antes de la hora de partida. De esa forma, trato de reservar la primera fila de clase turista. Si están ocupados, la segunda salida de emergencia también es una buena opción (en la primera no se reclina), pero prefiero la fila 5, definitivamente.

En uno de los vuelos nocturnos de Panamá a Buenos Aires de 2008 me olvidé de hacer el web checkin y lo hice recién horas antes de ir al aeropuerto…

Resultado: Asiento 29E. La muerte! Última fila, sin poder reclinar el asiento… ni pasillo ni ventana… medio! 7 horitas??? ni loco… por eso fui temprano al aeropuerto para solicitar que me lo cambiaran cuando hiciera el check-in en el aeropuerto.

Después de insistir y que me dijeran en el counter que el vuelo estaba sobrevendido y que era imposible cambiar de asiento, pasé migraciones y me tiré encima del mostrador de Informes. Me ponía en puntas de pie para parecer un anormal deforme de 3,5 metros y explicarle que no entraba en ese asiento. Me costó un rato, pero logré que llegara un supervisor, pusiera la clave mágica y me cambiaran con un pasajero que todavía no había llegado al aeropuerto. Asiento 26C. Ahora tenía pasillo y asiento reclinable, algo es algo.

Una vez en la puerta de embarque, escuché a una pareja que estaba en asientos separados, él en la fila 7 y ella en la 21. “Si querés, te cambio la 7 por la 26, así por lo menos están más cerca y le pueden decir a alguien de cambiar una vez arriba del avión”. No funcionó, quizás fui demasiado agresivo, jaja! Pero al menos lo intenté.

Embarcamos. Ya resignado, mientras caminaba hacia el fondo del avión imaginaba la tortura infinita que serían las siguientes 7 hs de vuelo y me senté.

Una mujer colombiana se acercó con su hijo pequeño y me dijo “te puedo pedir un favor?”. Ya me imaginaba subiéndole la valija, pero no. “Yo tengo el 26B y mi hijo tiene el 5B… no podrías tomarlo tú así puedo viajar con él, por favor?”. No terminé de decirle que sí, que agarré mis cosas y encaré contramano por el pasillo hasta llegar a la felicidad total. Asiento 5B.

A mi izquierda, en la ventana, una chica de unos 30 años leía un libro y a mi derecha, sobre el pasillo, una señora mayor hablaba con conocidos que tenía del otro lado del pasillo, filas más atrás.

Llegó uno de los asistentes de a bordo y le pidió el boarding pass a las dos. “Señorita, le hicimos el upgrade, por favor venga conmigo”. Enseguida se dirigió a la señora diciéndole “su nuevo asiento es el 5A” y se fue con la señorita a la clase ejecutiva con la chica del libro.

Miro a la señora, ella me mira a mí y me dice “quieres ir tú al 5A? yo prefiero acá”. Todavía me pregunto si me habrá leído la desesperación en los ojos.

Asiento 5A. Fue el mejor vuelo de mi vida.

PostHeaderIcon Luli Aimone

Fiesta de egresados de la Dra. Aimone (Dic'08)

Nombre: Dolores Aimone

Apodo: Luli

Edad: 24

¿Qué te gustaría ser cuando seas grande? Una profesional exitosa, seguir haciendo mi trabajo con tanta pasion como lo hago hoy en dia y formar una linda familia.

Alguna anécdota graciosa que tengas: En un viaje con mi hermano en Disney Orlando. Estabamos en la fila para entrar al Little Mermaid Voyage, Juan tenía puesta una remera de Boca con unas siglas en japones o chino o coreano o whatever! cuestión que en la misma fila había un chico oriental, y no tuve mejor idea de preguntarle “what does this mean??” (me trabé toda cuando hice la pregunta, no se me entendio ni jota) señalándole la remera de mi querido hermano. El tipo no solo que no entendió mi “fluido ingles” sino que me miró con una cara de susto que nos reimos hasta el día de hoy cuando nos acordamos de la historia… no me acuerdo sinceramente si fui por propia decision o alguien me convenció de que vaya a preguntarle al chinito… por supuesto que no suena tan gracioso cuando uno lo lee, lo divertido es que vivirlo fue lo mas! jajaja

¿Qué sitios web visitas que nos puedas recomendar? No soy tan cybernauta… uso el google unicamente cuando quiero buscar alguna info o asesorarme en algo en particular. No soy de visitar ningun sitio web con periodicidad. Ah… facebook! :D

¿Tenés sitio web propio? nop! y tampoco me voy a hacer un blog!!!!!!!!!!!!

¿Qué te gustaría que te preguntaran en una entrevista? Me gustaria que me preguntaran si soy feliz, para poder responder un SI enorme!

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