Archive for February, 2009
Agua caliente
No, no tengo ganas de hacer un té ni de cebar mate. Me quiero bañar!
¿por qué cuesta tanto? ¿soy el único que tiene problemas con la temperatura del agua? ¿Aquaman se enojó conmigo?
(la imagen es sólo a modo ilustrativo, esa no es mi ducha y yo no soy esa señorita)
En Buenos Aires tengo un calefón que si no tiene suficiente presión de agua caliente, no se prende. Y lo peor es que cuando está prendido y abro un poco el agua fría, se apaga. Entonces uno empieza la discusión eterna entre las dos canillas (o una, si tienen una ducha moderna con un monocomando!).
Abro la caliente, sale fría hasta que prende el calefón, cuando está hirviendo, abro un poco la fría, pero si abro mucho, el calefón se apaga. Ahí me di cuenta que tengo una neurona dedicada a la temperatura del agua, sí señor! Me dijo “probá abriendo un poco la canilla de agua caliente del lavatorio, para compensar la falta de presión por abrir el agua fría de la ducha” y ¡eureka! temperatura ideal. Gracias Neurona 15667!
En el apartamento de Panamá tengo calentador eléctrico de agua. Con el mismo concepto, siempre abría al máximo el agua caliente pero salía siempre tibia. Consulté con mi vecino amigo y me tiró un tip mágico: “el calentador, que está en el lavadero, tiene un regulador de temperatura”. Pensé que había conocido al Dios de los calentadores eléctricos y cuando llegué al apartamento, lo primero que hice fue ir al lavadero y ver, para mi sorpresa, que la temperatura estaba al máximo. No puede ser.
Volví a Buenos Aires frustrado y feliz de estar quemándome vivo con el agua (me duró 40 segundos la felicidad), pero cuando llegué nuevamente a Panamá pensé “vamos a estar mucho tiempo acá, tratemos de encontrar la felicidad de cualquier forma”. Nuevamente, por segunda vez en mi vida, la neurona 15667 se despertó y me dijo “si el calentador eléctrico es un caño que tiene mil vueltas por donde pasa el agua, para calentarse más debería pasar más tiempo en el caño”. Otra neurona (la 48) quiso desviar mi atención del “caño” pensando en “Bailando por un Sueño”, pero logré seguir concentrado. ¿Y si abro menos agua caliente? ¿habrá menos presión y saldrá más lento?
Creo que sentí lo mismo que habrá sentido Newton cuando vio caer la manzana. Soy feliz!
Lo que todavía no tengo idea es por qué la notebook no funciona luego de estar un buen rato en la ducha. Lo mismo pasa cuando paso mucho tiempo en la pileta. Creo que tiene que ver algo con el agua, debo estar cerca de la solución. Nunca había pasado nada así antes de empezar a usar el lector de huellas digitales para entrar a Windows. ¿tendrá algo que ver con que se me arrugan un poco los dedos?
Verificación Técnica
Ayer, un mediodía de 35º aproveché y fui a hacer la verificación técnica vehicular. No soy muy bueno eligiendo momentos para hacer estas cosas, pero quiero sacármelas de encima en cuanto las pienso. No se dan una idea lo que transpiré entre el calor y los nervios, me sentí en el Servicio Militar que nunca tuve!
Había una fila de 3 o 4 autos. Luego de pagar, uno de los chicos me hace señas para que adelante el auto un poco. Me subí, lo adelanté unos metros y abrí la puerta para bajar. En eso veo que se me acerca otro de los chicos como para decirme algo. Entonces me quedo con la puerta abierta, pero todavía sentado y me dice “no anda la ventana?”. Pufff… ni empezamos y ya me bardean. “Sí, papá!” y se la bajé con sonrisita al estilo de “cómo no me va a andar la ventana?”. La tortura recién empezaba.
“Bajá la otra ventana”, “A ver, prendé las luces de posición”, “Ok, las bajas, las altas”… tenía las dos ventanas bajas y el auto que lo prendía y apagaba cada vez que me pedían. Entre el calor que hacía y los nervios que yo tenía, ni encontraba los botones para hacer todo.
“Prendé las valisas”. “Ok, pisá el freno” y se va para atrás. Escucho que me grita diciendo “apagaste las valisas? prendé prendé!”. “Prendé la luz de giro a la izquierda”. “Pero apagá las valisas!”. Mierda, decidite!
Mientras cumplía con mi deber y miraba por el espejo izquierdo al que estaba atrás, se me metió hasta la cintura uno por la ventana derecha al grito de “andan los cinturones de seguridad?”. Dios! por qué no me miden la presión a mí, me van a infartar!
Después me hicieron subirlo a una rampa donde probé el freno de mano y la respuesta de frenado de las cuatro ruedas. “Dejalo sin freno de mano y sin cambio puesto”. Me sentía uno de esos patitos en las ferias que cada vez que le pegan un tiro cambian de lado. A todo esto, empecé a sentir un temblequeo en todo el auto, arriba de esa tarima y pensaba que el auto se iba a caer conmigo adentro. Cuando empecé a disfrutar de los masajes, se terminó y me pidieron que lo baje y que espere el informe. A los dos minutos vino otro de los chicos con una oblea para pegar y me dice “en dónde querés que la pegue?”. Qué stress! Ya estoy sufriendo de sólo pensar en la de 2010. No me gustan estas cosas.
Excel divertido
Noviembre de 1991.
Tuve que poner un diskette booteable (de 5’25″) para prender una de las 8 computadoras que había en el colegio.
En la clase de computación había hecho en Quattro Pro (otra planilla de cálculos) una tabla de posiciones con los 20 equipos de Primera División, que sumaba los puntos, los partidos jugados, calculaba la diferencia de goles y se ordenaba automáticamente, por puntos, diferencia de goles y goles a favor. Se la mostré al profesor con gran orgullo y me dijo “ok, pero deberías tener el fixture y que la tabla se arme cuando vas poniendo los resultados”. Me mató.
Así comencé a buscar desafíos y pensar en filas y columnas. Es un lindo hobbie. Y me salvó del aburrimiento en más de un aeropuerto donde no había internet gratis.

Hice de todo, desde planillas para manejar mis gastos hasta simuladores de partidos de fútbol, juegos de poker, carreras de autitos (*), etc. Y siempre la premisa es utilizar la menor cantidad de programación posible en VBA. Casi todo tiene que estar hecho con fórmulas.
La llegada del Office 2000 fue un salto muy grande para Microsoft Excel. Y en 2007 lo convirtieron en una herramienta muy buena de Business Intelligence, de hecho la uso para desarrollar herramientas para el trabajo.
Tengo una muy linda anécdota de hace algunos años. Yo estaba trabajando en un proyecto, en una aseguradora. Uno de los recursos de gestión comercial que atendía a los corredores me pidió que le agregue un dato más a un reporte y me pareció rarísimo, por una serie de definiciones anteriores. Me dijo que él imprimía los reportes y después, regla en mano, copiaba los datos a una planilla de Excel que después imprimía y mandaba en sobre a cada uno de los corredores con los que trabajaba. Le pedí su planilla y le dije que me de unos días. Le agregué una función para que la planilla se conectara a la base de datos y buscara la información de forma automática e imprmiera una hoja distinta para cada uno de los corredores. De esta forma él se evitaba algún error de tipeo y las 40 hs por mes que le tomaba preparar los archivos.
Obviamente, a mi jefe no le gustó nada lo que hice porque era un acceso no autorizado a la base de datos y no cumplía con los estándares de seguridad informática, me lo hizo sacar, hasta que el Director Comercial le solicitó a mi jefe que por favor permitiera que sus empleados utilicen la herramienta! Es el día de hoy que me cruzo con este señor por la calle y me habla de esa planilla, jeje!
(*) La carrera de autitos (está en la imagen) quedó mucho más profesional de lo esperado, me ayudó Gabriel, un ex-compañero de trabajo, que le agregó inercia a las curvas (ojo que los autos detectan cuando vienen curvas, eh? pero lo que agregó Gabriel fue que no puedan doblar tan fácil si vienen rápido). Gracias Restu!
Rodrigo Palacio y yo
Algún gracioso dirá que no, pero es de envidia. La verdad es que mucha gente me compara con Rodrigo Palacio. Ustedes pensarán que yo soy más alto, o que Rodrigo se deja la trencita y yo no. De todas formas, la gente me frena por la calle y me dice “son hermanos? primos?”. Nada. Aunque no parezca, no somos parientes y ni siquiera nos conocemos mutuamente, pero somos los dos famosos, exitosos y muy humildes. Quizás esa sea la primer coincidencia.
Rodrigo nació en 1982 en Bahía Blanca, como Manu Ginóbili. Yo nací en 1978 en Buenos Aires, igual que mucha gente. Ahí le saco ventaja.
Mientras él crecía jugando al basquet yo hacía karate, pero coincidimos años más tarde en el fútbol. Ok, no es que hayamos coincidido, pero a los dos nos gustó más que los otros deportes. Esto le dará pie a alguien, que seguramente se está riendo porque piensa que yo me comparo con el Rodrigo futbolista y esto es imposible, porque yo no quise dedicarme al fútbol profesional.
Mis amigos vieron que tenía un don especial con el Excel y me incliné por estudiar otras cosas y obviamente me fui alejando del fútbol. Está bien, hay algo que no voy a poder negar: Rodrigo tiene más exposición, pero porque pasan los partidos de Boca por la televisión. Si televisaran los proyectos en los que yo participo sería al revés, se los aseguro, pero vivo tranquilo sin el asedio de la gente. Más ventaja a mi favor.
Ambos tenemos problemas con el apellido. Fernando Niembro le dice “Palaciossss” y él pensará siempre “es sin S!!!”. A mí, en cambio, me dicen Suárez y yo pienso “tamadre, es con S!!!”
Ya estaba trabajando en la industria aseguradora hacía unos años cuando él llegó a Banfield. Parecía que nuestros caminos se alejaban, pero cuando él llegó a Boca otra vez el destino nos juntó en el estilo de vida.
Empezamos a viajar, usar trajes y a hacernos importantes sumando millas en aviones. Hemos coincidido en Quito, Guayaquil, Bogotá y Lima, aunque no nos cruzamos ni hablamos por teléfono. Pero bueno, él depende de clasificar a las Copas internacionales y yo de conseguir los proyectos en el exterior. No son cosas simples, sobre todo cuando dependemos de otra gente, no? Ni él ni yo jugamos solos.
Ese es otro punto en común.
Estamos rodeados de muy buena gente. Tenemos muy buena relación con nuestros compañeros de trabajo, con ellos compartimos muchas cosas todos los días, yo en la oficina y él entrenando y jugando. No quiero decirlo, pero esto es otra ventaja: hoy en día estar al sol es una locura, el tema de la capa de Ozono está peligrosísimo. En la oficina estoy más tranquilo y al resguardo de agentes externos. Eso sin siquiera mencionar que a él en el laburo le pegan, yo por ahora no llegué a eso. Esta sí que es una ventaja importante. Ah, les dije que yo los domingos no trabajo?
Al poco tiempo de estar en Boca, Rodrigo ganó su primer título. Después obtuvo varios más. Yo me quedé con uno solo, y tardé más de 4 años en conseguirlo. Obviamente, yo lo disfruté más, pero no quiero quitarle méritos.
Otra coincidencia, que hace que parezca que fuimos educados de la misma forma, es que le damos seriedad a las conferencias de prensa. No es que no nos guste hablar en público, de hecho lo hacemos seguido, pero no nos divierte hablar siempre lo mismo. Rodrigo explica que “el triunfo es parte de todo el equipo, fuimos inteligentes, presionamos al rival” y yo digo que “el equipo está trabajando bien en el proyecto, no nos complicamos nunca y les pido que no presionemos mucho a nadie para que no nos echen”.
Nuestras novias, Chu y Wendy, nos bancan en todo momento, sobre todo con el tema de los viajes. Cada vez que sale un proyecto o sabe que voy a viajar, Chu se pone triste, al igual que Wendy, que seguramente le dirá a Rodrigo “otra vez clasificaron a la Copa Libertadores? y vas a viajar mucho? a Japón también?”. No es fácil acompañar un estilo de vida como el nuestro, por eso vale una mención a el sacrificio que hacen.
Para Chu y Wendy va dedicado este post. Sí, para vos también Rodrigo. Suerte en el 2009, a ver cuándo nos vemos!
Método anti-olvido
No sé si realmente será tan raro, pero la primera vez que Chu me vio hacerlo casi se muere de la risa. Fue en su departamento de “soltera”, estábamos por salir una mañana para ir a trabajar y empecé con el rito: “uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete… no tengo el auto, ok”. Su cara fue impagable, se rió y me dijo “qué estás haciendo?”. Ambos pensamos que el otro estaba delirando y con toda la confianza le contesté “Quiero asegurarme de que no me olvido nada!”.
Y cómo lo hago? cada vez que salgo de casa tengo que llevar 5 cosas, si voy para la oficina sé que son dos más y si voy con el auto otras dos. Siempre el mismo procedimiento. Ojo! Es importante palpar con la mano correspondiente mientras uno dice el número para verificar la existencia del objeto en el lugar indicado:
Sector derecho
Cadera: celular mío
Cinturón: tarjeta para entrar a la oficina (si voy a la oficina)
Bolsillo delantero: llaves
Bolsillo delantero: plata
Bolsillo trasero: documentos del auto (si llevo el auto)Sector izquierdo
Bolsillo delantero: monedas (si voy a la oficina)
Bolsillo delantero: llaves del auto (si llevo el auto)
Cadera: celular de la oficina
Bolsillo trasero: documentos
De esta forma, no me olvidaré nunca el celular en otra cartera, ni el monedero, ni la plata, ni los documentos del auto… es un método casi infalible, el cual vengo trabajando desde hace más de 10 años.
Por supuesto, no es perfecto. Una noche dejé cargando los celulares y a la mañana siguiente me puse los estuches en el cinturón, uno de cada lado y salí… jajaja! Ahí me di cuenta que con palpar no alcanza para saber si el celular está en el estuche o no (tampoco es práctico llamar de un celular a otro todos los días).
Nunca había hablado del tema con nadie. De hecho, a mí me parecía normal hasta que Chu se lo empezó a contar a cada persona que se cruzaba en la calle o cuando ella alguna vez se divertía golpeándose los bolsillos al grito militar de “uno, dos, tres, cuatro…!!!”.
Por lo menos sirve para que ella se ría y yo no me olvide de nada. Eso es bueno.
En la clase de computación había hecho en Quattro Pro (otra planilla de cálculos) una tabla de posiciones con los 20 equipos de Primera División, que sumaba los puntos, los partidos jugados, calculaba la diferencia de goles y se ordenaba automáticamente, por puntos, diferencia de goles y goles a favor. Se la mostré al profesor con gran orgullo y me dijo “ok, pero deberías tener el fixture y que la tabla se arme cuando vas poniendo los resultados”. Me mató.